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martes, 20 de diciembre de 2016

Viajes de Marco Polo

Tras muuuuucho tiempo con la lectura abandonada, hace 5 días volví a ella con una lista de libros que tengo pendientes en la estantería. El primero en salir a la palestra fue "Viajes" de Marco Polo. Como tengo una colección de edición muy barata (carece de prólogo, notas, etc., es puro y duro texto) no acaba de quedarme claro si lo escribió el mismo Marco, un compañero suyo de celda en Venecia o un negro haciéndose pasar por cualquiera de los dos anteriores. Según la wikipedia, fue Rustichello de Pisa, compañero de celda. Lo que si está claro es que el amigo Rustichello no hacía preocuparse lo más mínimo a su contemporáneo Dante.

Por lo demás, me quedo con el siguiente decálogo de impresiones personales:
1- Ni de coña el amigo Marco viajó todo lo que dice. Es un manual de comer una y contar veinte. No hay más que leer cómo despacha Rusia en cuatro líneas.
2- El ánimo del viaje parece ser el de distinguir los lugares donde las mujeres son guapas y se dejan meter mano por los extranjeros de aquellos reinos en las que son "feísimas en verdad".
3- O mucha deriva continental hay en el Océano Índico o Zanzíbar estaba de aquella tan al Norte de Madagascar como hoy, no al Sur.
4- Todas las batallas que narra son las más sangrientas de la Historia.
5- Estoy por apostar que cuando dice que en una ciudad hay 12.000 puentes o que en un palacio hay 3.000 doncellas, no se paró a contar ni lo uno ni lo otro. Que se dedicase a averiguar cuántas de las doncellas eran vírgenes sí me parece más factible.
6- Si nunca has visto un rinoceronte pero quieres volver a tu pueblo presumiendo de que sí, asegúrate de que el marinero indonesio al que preguntas no ha consumido alucinógenos.
7- La mitad de los chinos e indios son muy malos, malísimos. Los sarracenos, todos.
8- O las millas del siglo XIII era cortísimas o Marco Polo puede ser, probablemente, el hombre más exagerado que haya existido.
9- Kublai Khan le hacía tilín.
10- Con todo, Marco (...¡POLO!...) tenía menos prisa por hacerlo que por contarlo. 27 años de paseo en 224 páginas, ya le vale.

Y así, amigos, es cómo no se hace una crítica literaria, pero a estas alturas es lo que hay. Mañana le echo mano a "El jugador" de Dostoievski.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Policías y ladrones. Y terroristas, defraudadores, maleantes....

Me acabo de enterar del atentado de Kabul en el que han fallecido dos policias nacionales... Ahora Facebook no ofrece poner una bandera de España en el perfil, porque yo la pondría, claro que sí, porque me duele tanto como los atentados de París o cualquier otra agresión terrorista contra lo que entendemos por mundo libre. Tengo muchos amigos policias y se pueden contar entre los mejores.

También tengo muchos amigos que no lo son de la policía (algunos nada), pero, desde el cariño, os puedo decir una cosa. Cuando vivía en Madrid, mis familiares peruanos se sorprendieron la primera vez que les dije que si algún día tenían un problema o simplemente estaban perdidos, que buscaran a un policía. Y es que no sabéis la tranquilidad que es vivir con esa confianza, cosa que no se puede tener en muchos países del mundo. No ya en Perú, sino en muchísimos otros lugares, algunos de ellos incluso dentro de Europa (de los policías griegos o turcos os podría contar un buen rato...)

No os hacéis a la idea de lo que es vivir pensando que si un día tienes un problema por la calle, no tienes a quién recurrir... Gran parte del bienestar de nuestra sociedad se la debemos a ellos, los llamados Cuerpos de Seguridad del Estado. Y no es un tema de individuos (buenos y malos los hay en todo y en todos lugares, dentro y fuera de la policía), ni de sistema político, ni socioeconómico ni religioso siquiera (uno de los lugares con la policía más agradable con la que he tratado es Jordania, por ejemplo). Es un tema de cultura, tanto desde el punto de vista de la formación como desde el punto de vista de la idiosincrasia de cada pueblo. Por eso no hay nada mejor que tener una policía bien formada, bien cuidada (por parte de los gobernantes y también por parte de los ciudadanos, que no siempre lo hacen) y, sobre todo, integrada como un todo en la sociedad. Porque al final, de lo que se siembra, se recoge.

Desde aquí, mi más profundo pésame a las familias de los fallecidos y mis humildes gracias por vuestro trabajo.

martes, 22 de octubre de 2013

CET

Llevo 2 horas y 45 minutos levantado. He hecho gimnasio, me he pegado una ducha, me he vestido y aseado, he desayunado, he hecho 5,5 kilómetros en bicicleta hasta la oficina y llevo más de media hora trabajando. Aún es de noche. Estamos en una latitud media y faltan dos meses para el solsticio de invierno. Si todo esto tiene algún sentido, que venga Dios y lo vea...

Agencia Española de la Energía, y por extensión Gobierno de España, gracias por este huso horario de locos que nos imponéis.

viernes, 28 de agosto de 2009

Madrid y la geografía

En Madrid existe un momento muy curioso de ver para los que somos de fuera y, más concretamente, del Norte: la vuelta de las vacaciones de agosto. Vaya por delante que todo lo que pondré aquí es totalmente parcial y tergiversado, pero es que los viernes me encanta generalizar sobre los madrileños (sobre todo cuando dos o más de ellos se dedican a decir gilipolleces a voz en grito para que los oiga toda la oficina).

La vuelta de las vacaciones en Madrid dejan muy claro dos cosas:

1) A pesar de que los madrileños están seguros de vivir en la mejor ciudad del mundo, se les escapa que es un sitio insoportable. Siempre te preguntan que a dónde te vas o te has ido de vacaciones, dando por sentado que nadie con días libres se quedaría en este antro. De hecho, ellos mismos huyen como alma que lleva el diablo en el momento que les dan las vacaciones, no conciben pasarlas en este sitio taaaaaan maravilloso que tienen. Y si no se van a ningún sitio es porque este año no les llega el dinero, porque de otro modo ya estarían a 10.000 kilómetros de aquí.

2) Pero lo que más me llama la atención es el increíble conocimiento geográfico que acumulan en sus vacaciones. Parecen discípulos del mismísimo Humboldt, porque hablan de sus magníficos periplos por tierras allende la M-40, como si sobre las cuales hubieren sido los primeros occidentales en dejar su huella. Además, nadie conoce mejor que ellos esos lugares lejanos que antes parecían sólo existir en la sección de fiestas patronales de cualquier telediario de las 9.
Sin embargo, lo curioso es que es un conocimiento absoluto parcial. Me explico: ellos lo conocen absolutamente todo, pero los que somos del Norte nos damos cuenta de que de Valladolid hacia arriba “creen” conocerlo absolutamente todo. En las últimas dos semanas, cualquiera que hubiese estado en mi oficina y tomase las charlas verduleras que se oyen en mi planta como axioma habría llegado a las siguientes conclusiones:
- Asturias y el País Vasco son limítrofes. Cantabria no exite, tan sólo hay rumores de la existencia de un sitio llamado Santander, pero que nadie acierta a ubicar.
- Taramundi es un pueblo al lado de Cabrales.
- Todos los vascos son de Bilbao.
- Lo único que se puede hacer en Galicia es comer marisco.
- Asturias vive permanentemente bajo el diluvio universal. Sus indicadores pluviométricos dejan en ridículo al Indico tropical en época de monzón.

Eso sí, todos y cada uno de ellos son capaces de diferenciar y ubicar con la precisión de un satélite de la NASA:
- Santa Pola y Cullera.
- Benidorm y San Juan.
- Torremolinos y Benalmádena.
- Islantilla, Punta Umbría e Isla Cristina.

En cada uno de estos lugares están las mejores playas y se come el mejor arroz con pescado, dependiendo de dónde haya veraneado el que lo cuenta.

martes, 20 de mayo de 2008

RR.HH.

Ahora mismo, en mi oficina, hay 5 personas intentando colgar un ventilador de aspas en el techo. Hace una hora, cuando empezaron, eran sólo 2. El ventilador sigue sin poner, pero en vez de estar en una caja, está desparramado en 6 metros cuadrados de suelo. Todos intentan ayudar, dando como resultado un auténtico gallinero con zorro a la vista.

Cuándo vivía en Grecia, las conducciones de agua se rompían con cierta frecuencia. El fontanero del ayuntamiento (una especie de Burt Lancaster en sus tiempos jóvenes, pantalones de saltimbanqui incluidos), se afanaba en enrollar la fuga en cinta aislante mientras otros 8 le miraban. Pero al menos no hacían como que querían ayudar. Bebían café, charlaban de fútbol y se rascaban. Ellos, al menos, hacían dudar de su incompetencia a los viandantes...

viernes, 24 de agosto de 2007

Tokio

Tengo que viajar a Tokio como sea. Tiene que ser digno de ver. Esto es una piscina en día de fiesta:

lunes, 19 de febrero de 2007

Plakes (Skiathos) - Grecia

A poco más de un tiro de piedra mar adentro desde el cabo Pilion, en el vinoso ponto, abundante en peces, se encuentra la verde isla de Skiathos. Su principal puerto y población, de unos 3.000 habitantes, posee un viejo barrio junto al viejo puerto, con una vieja iglesia y viejas calles adoquinadas de paso angosto, encaladas paredes y brisa de mar. Gatos pardos y flores de un fucsia intenso, incluso a la luz de la luna creciente, orlan el caminar hacia el cabo. Apenas una docena de pequeños escalones me alejan de la débil luz de los faroles y me adentran en un frondoso túnel de pinos que baja en irregular pero contínua pendiente. Pasando junto a la pequeña capilla, donde es probable que aún titile alguna piedra de incienso, dos amantes que retozan en el banco no se detienen, sabedores de que la oscuridad les protege.

20 metros más allá, el camino se convierte en talla improvisada de escalones más o menos naturales. Casi a tientas, salgo del bosquecillo y piso firme sobre el mármol color hueso. Ahora sí es patente el arrullo del mar, que acaricia el mármol con suaves ondulaciones que no llegan a ola. Avanzo hacia mi izquierda, hacia el lado desde el que se divisa el viejo puerto y aún se percibe su lejano rumor, más débil incluso que el tímido vaivén del agua.

Me tumbo boca arriba y mis sentidos se abren. Lo percibo todo. La luna extiende su luz a través de las copas de los pinos. Las estrellas se cuentan por miles y sólo el botecillo de Kanapitsa turba ligeramente la inmensa paz que se respira. Hace calor y lo alivio con el bote de zumo de cereza que me he llevado. El primer trago es amargo, pues en el paladar estaba pegado aún el sabor del baklava que compré en la pastelería para el camino, pero después me viene todo el sabor dulzón y fresco de la fruta.



Ahí tumbado, dejo pasar las horas y, por una vez, no pienso en lo fácil que hubiese sido "quedarse allí, aquel día". Al fin y al cabo, hay cosas que merecen la pena.

martes, 13 de febrero de 2007

martes, 16 de enero de 2007

jueves, 23 de noviembre de 2006

Bombons

Trabajo en Madrid, en una empresa alemana, muy maja, buena gente y demás. Pero llevo aquí ya cuatro años y sigo viendo a algunos madrileños muy madrileños (o, como ellos dicen, españoles, los de provincias somos sólo parte del atrezzo). No hace mucho tiempo, unos consultores catalanes, que trabajan con nosotros, tuvieron el detalle de regalarnos a cada uno una caja de bombones. Vaya por delante que eran los mejores bombones que he probado en mi vida. Pero, ay, cuando alguien se fijó en que los bombones eran catalanes, de una conocida casa barcelonesa. Pues yo me sentí, más que ofendido, profundamente triste. Y escribí el siguiente correo a todos los trabajadores de la central, a mis compañeros:

Bombons

(1) Internet me fascina cada vez más. Me fascina del mismo modo que las carreras de camiones sobre barro o las bodas en una piscina llena de tiburones de esos que no muerden. Si en Google tecleas “bombones” y le das a buscar, hay que ir hasta la 4ª opción para encontrar algo relacionado con el chocolate más allá de puras metáforas de dudoso gusto. Haced la prueba.
(2) Érase una vez un chico que se encontraba comiendo una deliciosa caja de bombones. Un maravilloso surtido, a cada cual mejor. Hasta que llegó a uno con un profundo sabor a canela. Al instante se le fue la mente a la terraza de un viejo café en un viejo puerto de una perdida isla del Egeo. Allí, al aroma de los bollos con canela, la chica más simpática del mundo hablaba de lo mal que le caían los turcos y de lo terribles que eran los albaneses. Aquel chico, cuya mejor amiga en aquellos momentos (probablemente la única persona de la que podía hablar como “mi familia”) era una preciosa albanesa de ojos negros como cuevas, le dijo: “para mí, todos sois extranjeros. Y para todos vosotros, el extranjero soy yo. En el fondo, somos iguales. En este mundo, la única diferencia es la que hay entre gente buena y gente mala”. Y le dio otro mordisco al Baklava…
(3) Pilar, ¿hay forma de hacer llegar al proveedor de café uno solo de los bombones que nos han regalado Xavi y Pedro? Que lo pruebe y que después le pegue un trago a su café. Pago yo los portes.

“¿Fronteras? Yo nunca he visto ninguna, pero he oído que existen en las mentes de algunas personas”
Thor Heyerdahl


Y me quedé tan ancho. En estos últimos días se ha suscitado algún que otro comentario que me trajo a la memoria esto que pongo hoy aquí. Me apetecía compartirlo.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Last Train

Siempre digo que cuando me toque la lotería, lo que voy a hacer el primer sábado que pueda es irme de bares por Oslo. Es el único sitio donde he llegado a salir yo solo porque a nadie le apetecía y a mí sí. Cogeré a Alejandro y a Luis, un montón muy grande de coronas en el bolsillo, y en unas horillas estaremos recorriendo el MIR (si aún existe), el SoWhat!, el Zoo Lounge, el Last Train...

Y no es porque los recuerdos de juventud me asalten en esta hora infame de aciago destino remitiendome al adolescente reprimido que en mí interior lucha por bla bla rebla... O porque sea una metáfora de la huida del pájaro enjaulado que bate sus alas al sol de la mañana que rebla requetebla...

No, es porque me da la gana.

martes, 24 de octubre de 2006

Helvecia

Llevo unos días sin poner nada aquí, aparte de mi total falta de luces, porque estuve de viaje por Suiza. Cada vez que voy me acuerdo más de "Asterix en Helvecia". Qué bonito es ese país, qué limpio, qué aburrido... Hay chocolate y relojes por todos lados, pero aún sigo echando de menos las orgías con fondue de queso. Ya llegará el día, ya.

viernes, 17 de febrero de 2006

Madrid

Supongo que con todo lo que escribo acerca de las cosas que no me gustan, con todo lo que rajo a diario de todo y viviendo, como vivo, en Madrid, ya estaba tardando en dedicar un post a este conato de ciudad. Tampoco quiero alargarme demasiado. No lo merecería.

En realidad, esta ciudad está muerta. Sus cuatro millones largos de habitantes no somos la sangre que corre por sus venas, sino parásitos de un cadáver. Un cadáver al que se intenta resucitar a base de obras, obras y más obras. Obras que no son más que nuestro afán devorador. Nos alimentamos del arbol caído, pensando que le damos vida cuando, sin embargo, lo estamos convirtiendo en corteza hueca. Un cadáver marchito al que sólo le queda piel cubriendo sus pobres huesos. Sus músculos, su vida, han sido fagocitados por los más de 4 millones de gusanos que nos peleamos por el trozo más sabroso de carroña.

En el fondo, es un lugar de mentira, una ilusión inflada de gas que un día se pinchará y se quedará en lo que realmente es: nada.

Muchas veces pienso en que yo querría vivir en un lugar de verdad, un lugar vivo, donde pasan cosas, donde la gente es gente y no decorado, donde me puedo sentir identificado con el todo que me rodea. Querría vivir en el pueblo de "Amanece, que no es poco". Y querría ser como los americanos, que unos días andan en bicicleta y otros días huelen bien.

jueves, 29 de diciembre de 2005

El azar

¿Qué es lo que lleva a alguien a nacer en un determinado lugar? ¿A que su vida se desarrolle en determinado sentido y no en otro? ¿Hasta qué punto somos nosotros mismos responsables de nuestras decisiones? ¿O es la coyuntura social la que impide escoger el propio modo de vida? ¿O la física misma? ¿Siempre deseamos lo que no tenemos porque lo idealizamos inconscientemente? ¿Quién ha decidido que yo esté ahora en mi oficina de Madrid comiéndome el tarro y no surfeando en la playa austral donde vivo en una casita de madera con mi esposa pelirroja y mis dos hijos...?

viernes, 14 de octubre de 2005

Mapamundi

¿No existe un premio de la British Geographic Society del cuál digan los periodistas que es “el Nobel de la Geografía”? ¿Una distinción de la ONU más allá de nombrar a Victoria Beckham embajadora de buena voluntad?

Porque este año, por fin, debería otorgarse a la mayor institución en materia de Geografía desde la desaparición de los grandes exploradores decimonónicos. Marco Polo nos habló de la gran Asia, Colón se tropezó con América, Livingstone exploró el África profunda… Desde entonces, nadie había revolucionado el conocimiento de nuestro propio planeta y contribuido a su difusión entre el ciudadano de a pie como: ¡El terrorismo islámico checheno! Joder, cada vez que ponen los pies fuera de casa descubren un nuevo país.

Démosle la bienvenida al mapamundi a Kabardino-Balkaria, capital Nálchik.