A poco más de un tiro de piedra mar adentro desde el cabo Pilion, en el vinoso ponto, abundante en peces, se encuentra la verde isla de Skiathos. Su principal puerto y población, de unos 3.000 habitantes, posee un viejo barrio junto al viejo puerto, con una vieja iglesia y viejas calles adoquinadas de paso angosto, encaladas paredes y brisa de mar. Gatos pardos y flores de un fucsia intenso, incluso a la luz de la luna creciente, orlan el caminar hacia el cabo. Apenas una docena de pequeños escalones me alejan de la débil luz de los faroles y me adentran en un frondoso túnel de pinos que baja en irregular pero contínua pendiente. Pasando junto a la pequeña capilla, donde es probable que aún titile alguna piedra de incienso, dos amantes que retozan en el banco no se detienen, sabedores de que la oscuridad les protege.
20 metros más allá, el camino se convierte en talla improvisada de escalones más o menos naturales. Casi a tientas, salgo del bosquecillo y piso firme sobre el mármol color hueso. Ahora sí es patente el arrullo del mar, que acaricia el mármol con suaves ondulaciones que no llegan a ola. Avanzo hacia mi izquierda, hacia el lado desde el que se divisa el viejo puerto y aún se percibe su lejano rumor, más débil incluso que el tímido vaivén del agua.
Me tumbo boca arriba y mis sentidos se abren. Lo percibo todo. La luna extiende su luz a través de las copas de los pinos. Las estrellas se cuentan por miles y sólo el botecillo de Kanapitsa turba ligeramente la inmensa paz que se respira. Hace calor y lo alivio con el bote de zumo de cereza que me he llevado. El primer trago es amargo, pues en el paladar estaba pegado aún el sabor del baklava que compré en la pastelería para el camino, pero después me viene todo el sabor dulzón y fresco de la fruta.
Ahí tumbado, dejo pasar las horas y, por una vez, no pienso en lo fácil que hubiese sido "quedarse allí, aquel día". Al fin y al cabo, hay cosas que merecen la pena.
lunes, 19 de febrero de 2007
viernes, 16 de febrero de 2007
Gran Promoción 1000 visitas
Para celebrar la llegada a mi humilde contador de visitas del nº 1000 (que en la Alta Edad Media daba mucho miedo, pero a mi me mola cantidubi dubi yeah), os propongo una fabulosa promoción aniversario: a los primeros 20 que me dejen un comentario en este post, les enviaré un estupendo fondo de escritorio 1024x768 de mi propia cosecha. Acordaros, pues, de dejar una dirección de correo, no pongais anónimos.
jueves, 15 de febrero de 2007
300
Desde luego, los hay con suerte. Una película que yo quiero ver, que tengo presupuestada para separar mis 9 euritos (entrada al recinto + set moderado de gominolas), etc. etc., con todo el mimo del mundo, y algún cabrón ya la ha visto y gratis. Malsana envidia corroe mis entrañas...
Os dejo el enlace a la crítica (pon el chirimbolito del ratón aquí encima y presiona levemente con el dedo índice en el botón que está a la izquierda del susodicho aparatito).
Os dejo el enlace a la crítica (pon el chirimbolito del ratón aquí encima y presiona levemente con el dedo índice en el botón que está a la izquierda del susodicho aparatito).
La experiencia
"La experiencia suele ser una sucesión de disgustos, fracasos y sinsabores que amargan más de lo que enseñan".
La verdad sobre el caso Savolta
Eduardo Mendoza
La verdad sobre el caso Savolta
Eduardo Mendoza
martes, 13 de febrero de 2007
La amistad
- Te vienes a mi casa y la liamos de una vez.
- Que sí, joder, tenemos que hacerlo, que ya es hora. Toda la vida diciéndolo y que si una cosa que si otra...
- Nada, tío, nada. El sábado es nuestro día. Te llamo el viernes y quedamos, ¿eh?
- Sí, sí, cuando quieras, tú llámame en cualquier momento que siempre lo tengo enchufao.
- Pues está hecho, vete preparando el cotarro, que va a ser la bomba.
- ¿Quieres otra cerveza?
- No, paso, que mañana tengo que madrugar.
[Ya en la calle]
- Bueno, chaval, cuídate. Y el viernes te llamo, ¿eh?
- Sí, joder, yo voy preparando las cosas y el sábado lo hacemos. Cuídate mientras.
- Un abrazo, tío.
Fue la última vez que se vieron.
- Que sí, joder, tenemos que hacerlo, que ya es hora. Toda la vida diciéndolo y que si una cosa que si otra...
- Nada, tío, nada. El sábado es nuestro día. Te llamo el viernes y quedamos, ¿eh?
- Sí, sí, cuando quieras, tú llámame en cualquier momento que siempre lo tengo enchufao.
- Pues está hecho, vete preparando el cotarro, que va a ser la bomba.
- ¿Quieres otra cerveza?
- No, paso, que mañana tengo que madrugar.
[Ya en la calle]
- Bueno, chaval, cuídate. Y el viernes te llamo, ¿eh?
- Sí, joder, yo voy preparando las cosas y el sábado lo hacemos. Cuídate mientras.
- Un abrazo, tío.
Fue la última vez que se vieron.
Realidad y ficción (los dos de Medford)
Muchas veces me odio cuando tengo razón. No hay gran diferencia entre los dos de Medford y otros cuantos miles de anónimos ciudadanos que un día dejan de serlo.
lunes, 12 de febrero de 2007
La interpretación de los sueños
Anoche se me presentó Dante en sueños, envuelto en una nube, y me dijo: “Nonato, cuando termines de errar ad hoc lacrimarum valle y desciendas al Infierno, estrenaré contigo el círculo de los gilipollas. Te lo has ganado a pulso”.
jueves, 8 de febrero de 2007
Citas históricas X
[que conste que es un diez en números romanos, mentes sucias]
"... y la parte contratante de la primera parte contratante..."
El Capital
Karl Marx, alias Groucho
"... y la parte contratante de la primera parte contratante..."
El Capital
Karl Marx, alias Groucho
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