Durante este mes, estoy haciendo horas extras en mi empresa y por las tardes me pongo en otro ordenador que no es el mío. Con esto de que el google se puede ahora personalizar, pues resulta que en el del nuevo ordenador me salen unos enlaces la mar de simpáticos. Por ejemplo, uno de los cuadros me invita a visitar una revista femenina, llamada Nosotras.com. Es de traca, llevo un rato ojeándola y no doy crédito a lo que se puede llegar a escribir para que lo lean los demás (mención aparte merece este blog, donde estoy escribiendo una gilipollez para que la lean los demás sobre las gilipolleces que escriben otros para que las lean los demás…).
[Nota del autor: las citas entrecomilladas son textuales].
Ya no voy a meterme con la receta del sorbete “bisexual”, perfecto para el postre de una romántica cena con un buen “champang” (sic). Tampoco con las 50 cosas que un tío no debe hacerte en la cama, so pena de ser expulsado de ella a patadas. Ni siquiera con el reportaje sobre los consoladores de las famosas, donde podemos ver “lo que se meten entre pata y pata”. Pues no. Hay algo más grave aún, y más para un pseudocinéfilo de palo como yo. Hacen una lista de los 10 actores más feos del mundo y de “las razones para odiarlos”. Pues bien, no sólo se meten con ellos por ser presuntamente feos, sino que además los hunden en la más pura ignominia artística. Entre ellos están Steve Buscemi, Benicio del Toro, Adrian Brody o el mismísimo Forrest Whitaker.
Señorita reportera: Forrest Whitaker no es guapo ni feo, es Forrest Whitaker.
Y punto pelota.
martes, 14 de agosto de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
lunes, 6 de agosto de 2007
Alonso vs. Hamilton
Hay casos en los que es facilísimo entrar al trapo, pero no suelo hacerlo porque me gusta ir de guay alternativo molongui (que ya me diréis pa qué vale... pues pa ná). Bueno, el caso es que hoy sí voy a entrar en la polémica y, además, con todo el gusto del mundo. ¿Y cuál es el tema en cuestión? No, no es la mafia del ladrillo de este país ni el último ligue de la miniduquesa de Alba, no. Para que yo abra la boca sobre algo o alguien, ha de merecerme un mínimo de respeto, desde luego. Me refiero al asunto que titula este comentario, el tan manido pique a tres bandas Alonso - Hamilton - McClaren (Ron Dennis).
Vaya por delante, mi opinión de todos ellos:
Alonso: es demasiado rico.
Hamilton: es demasiado rico y, además, no tiene dónde llevar dos bofetadas.
Ron Dennis: es demasiado rico y, además, se ve que ya se ha llevado las dos bofetadas y alguna más. Es lo que tienen los años.
Hace mucho, mucho tiempo, yo era un conato de deportista y competía allá donde me dejaban. Practicaba un deporte que, por azares del destino y de los medios de comunicación, no era profesional, por lo que uno podía ser un mindundi y estar compitiendo junto al campeón del mundo (doy fe). Entonces uno podía ver muchas más cosas y aprender muchas más cosas de las que podría esperar siendo de un pueblo tan pequeño como el mío. En ese tiempo aprendí lo que alguien vino a decirme con mejores palabras de las que a mí me salían: “Hay que ser humilde en las victorias para poder ser orgulloso en las derrotas”. Durante aquellos años vi gente que ganaba una carrera y se comportaba tipo Alonso o Hamilton: “Toma, guau… chúpate esa…” etc. etc. El día que les tocaba perder, el comentario era unánime: “que se joda”. También vi otra mucha gente que era un modelo de corrección, de deportividad y de humildad. Gente que podría endiosarse y había escogido no hacerlo. Gente que había conseguido lo que otros no podían (podíamos) ni soñar. Y, sin embargo, te trataban como a un igual. Te hacían sentir bien, en resumidas cuentas. El día que ganaban, nos alegrábamos todos. El día que perdían, se les animaba y ellos decían que “mala suerte, otro día será…”.
Pues bien. Ni Alonso ni Hamilton me parece que pertenezcan a este último grupo. Probablemente su vida no se ha parecido en nada a la de una persona normal, han llegado muy arriba muy jóvenes y eso pasa factura. Su lío de este fin de semana entre ellos y con un jefe que no sabe llevarlo porque está acojonado por la que le va a caer encima (Ron Dennis es sólo el jefe de un equipo de Fórmula 1, no es ni el dueño de Mercedes, ni del Banco Santander ni de Vodafone. Ver enfadarse a esos tiene que acojonar si estás en su puesto) es fiel reflejo de lo que son: dos niños mimados que quieren quedarse el mismo juguete. Y tener tanta gente detrás diciendo todo el día a voz en cuello que son los mejores no creo que sea la mejor manera de solucionarlo.
Por otro lado, también quiero decir, ya más sobre el follón en cuestión, que creo que Alonso tiene razón aquí. Ha ganado dos mundiales y Hamilton sólo tres carreras. ¿Que es bueno? No lo niego, pero aún no ha ganado nada. Y una cosa básica es respetar los galones. Eso también lo aprendí en mis carreras de jovenzuelo. Nunca hagas enfadar al que ha ganado más que tú. Respétale. Hamilton se encontrará un día con dos bofetadas bien dadas, como la que le dio Alonso el sábado haciéndole esperar en boxes. Quién dio la orden, no lo sé, pero que fue una cura de humildad, eso sí que sí. Claro, lo que pasa es que al chaval se le olvidará la lección porque vino mamá FIA a ver qué le pasaba al niño y le dio el juguete para él solo. Y eso es malcriarlo.
De todos modos, allá cada uno con su conciencia. Simplemente no deberían olvidar que las glorias del mundo pasan y que la senectud (o cualquier muro de hormigón a 300 km/h) hacen que todo esto se diluya en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Yo les recomendaría que se buscasen un buen hagiógrafo.
Por otro lado, este sábado también se disputó el Descenso del Sella, carrera hermosa donde las haya. Y ganaron unos chicos de esos que siempre fueron correctos (al menos conmigo y ante mis ojos): Jorge Alonso y Santiago Guerrero. Quiero desde aquí felicitarles de todo corazón y desearles aún más éxitos de los que ya tienen, que no son pocos. Y para ya decirlo todo: tanto ellos, como mi amigo Piers, o Fernando, Sergio, Germán y tantos y tantos, hasta el último de los participantes, son veinte veces más deportistas que Fernando Alonso y Hamilton juntos.
Vaya por delante, mi opinión de todos ellos:
Alonso: es demasiado rico.
Hamilton: es demasiado rico y, además, no tiene dónde llevar dos bofetadas.
Ron Dennis: es demasiado rico y, además, se ve que ya se ha llevado las dos bofetadas y alguna más. Es lo que tienen los años.
Hace mucho, mucho tiempo, yo era un conato de deportista y competía allá donde me dejaban. Practicaba un deporte que, por azares del destino y de los medios de comunicación, no era profesional, por lo que uno podía ser un mindundi y estar compitiendo junto al campeón del mundo (doy fe). Entonces uno podía ver muchas más cosas y aprender muchas más cosas de las que podría esperar siendo de un pueblo tan pequeño como el mío. En ese tiempo aprendí lo que alguien vino a decirme con mejores palabras de las que a mí me salían: “Hay que ser humilde en las victorias para poder ser orgulloso en las derrotas”. Durante aquellos años vi gente que ganaba una carrera y se comportaba tipo Alonso o Hamilton: “Toma, guau… chúpate esa…” etc. etc. El día que les tocaba perder, el comentario era unánime: “que se joda”. También vi otra mucha gente que era un modelo de corrección, de deportividad y de humildad. Gente que podría endiosarse y había escogido no hacerlo. Gente que había conseguido lo que otros no podían (podíamos) ni soñar. Y, sin embargo, te trataban como a un igual. Te hacían sentir bien, en resumidas cuentas. El día que ganaban, nos alegrábamos todos. El día que perdían, se les animaba y ellos decían que “mala suerte, otro día será…”.
Pues bien. Ni Alonso ni Hamilton me parece que pertenezcan a este último grupo. Probablemente su vida no se ha parecido en nada a la de una persona normal, han llegado muy arriba muy jóvenes y eso pasa factura. Su lío de este fin de semana entre ellos y con un jefe que no sabe llevarlo porque está acojonado por la que le va a caer encima (Ron Dennis es sólo el jefe de un equipo de Fórmula 1, no es ni el dueño de Mercedes, ni del Banco Santander ni de Vodafone. Ver enfadarse a esos tiene que acojonar si estás en su puesto) es fiel reflejo de lo que son: dos niños mimados que quieren quedarse el mismo juguete. Y tener tanta gente detrás diciendo todo el día a voz en cuello que son los mejores no creo que sea la mejor manera de solucionarlo.
Por otro lado, también quiero decir, ya más sobre el follón en cuestión, que creo que Alonso tiene razón aquí. Ha ganado dos mundiales y Hamilton sólo tres carreras. ¿Que es bueno? No lo niego, pero aún no ha ganado nada. Y una cosa básica es respetar los galones. Eso también lo aprendí en mis carreras de jovenzuelo. Nunca hagas enfadar al que ha ganado más que tú. Respétale. Hamilton se encontrará un día con dos bofetadas bien dadas, como la que le dio Alonso el sábado haciéndole esperar en boxes. Quién dio la orden, no lo sé, pero que fue una cura de humildad, eso sí que sí. Claro, lo que pasa es que al chaval se le olvidará la lección porque vino mamá FIA a ver qué le pasaba al niño y le dio el juguete para él solo. Y eso es malcriarlo.
De todos modos, allá cada uno con su conciencia. Simplemente no deberían olvidar que las glorias del mundo pasan y que la senectud (o cualquier muro de hormigón a 300 km/h) hacen que todo esto se diluya en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Yo les recomendaría que se buscasen un buen hagiógrafo.
Por otro lado, este sábado también se disputó el Descenso del Sella, carrera hermosa donde las haya. Y ganaron unos chicos de esos que siempre fueron correctos (al menos conmigo y ante mis ojos): Jorge Alonso y Santiago Guerrero. Quiero desde aquí felicitarles de todo corazón y desearles aún más éxitos de los que ya tienen, que no son pocos. Y para ya decirlo todo: tanto ellos, como mi amigo Piers, o Fernando, Sergio, Germán y tantos y tantos, hasta el último de los participantes, son veinte veces más deportistas que Fernando Alonso y Hamilton juntos.
Positivismo
Hoy me ha recriminado un amigo mío que soy muy negativo en este blog, que todo lo veo negro y demás. Yo le he respondido que, como decía Benedetti, "un pesimista es un optimista bien informado". Pero bueno, para que no se diga, me haré discípulo de Comte por un rato. Voy a escribir algo positivo............
..............................
ehhhhhh..................
"+"
..................... pos eso.............
..............................
ehhhhhh..................
"+"
..................... pos eso.............
viernes, 3 de agosto de 2007
Citas históricas XII
"Da igual lo bien que llegues a hacer una cosa. Siempre habrá un millón de personas que la hacen mejor que tú."
Homer Simpson
Homer Simpson
lunes, 30 de julio de 2007
Esos cafeses de los lunes
No tengo ni idea de a qué sabe el aceite usado del motor de un tractor pakistaní. Pero gracias al café de la máquina de mi oficina me puedo hacer una idea.
martes, 24 de julio de 2007
Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David
Dicen que al que madruga, Dios le ayuda. No me extraña, es un invento del demonio...
martes, 17 de julio de 2007
Repartiendo
Si es que hoy tengo para todos...
En mi oficina, durante Julio y Agosto, entramos a las 8 de la mañana. De las 10 personas de mi departamento, sólo estábamos 2 a esa hora. Y así un día tras otro. Cuando en septiembre se vuelve al horario normal, de entrada a las 9, el porcentaje sigue siendo el mismo, poco más o menos. Sólo dos personas de todas ellas viven más lejos que yo.
Conclusión: debo ser gilipollas.
En mi oficina, durante Julio y Agosto, entramos a las 8 de la mañana. De las 10 personas de mi departamento, sólo estábamos 2 a esa hora. Y así un día tras otro. Cuando en septiembre se vuelve al horario normal, de entrada a las 9, el porcentaje sigue siendo el mismo, poco más o menos. Sólo dos personas de todas ellas viven más lejos que yo.
Conclusión: debo ser gilipollas.
Maniqueísmo
La población mundial se divide en dos grandes grupos: los que tienen un mínimo de vergüenza y los que desayunan ajos masticados y creen que el dentífrico es una crema antiarrugas. De estos últimos, siempre hay uno que se sienta junto a ti en el transporte público.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
