miércoles, 27 de diciembre de 2006
Take it easy, man
Me lo estoy tomando todo con tranquilidad. Esta mañana cambié el escritorio de mi ordenador del curro:

viernes, 22 de diciembre de 2006
La Navidad de los güebbrrrrff...
Estoy tan liao en el curro que sólo tengo tiempo de subir esta mierda de post. Pero bueno, de postre os adjunto mi proposición de felicitación navideña del departamento (que ha sido rechazada por 9 votos a 1).

No se rechazó por poco navideña, sino porque, conociendo cómo están las cosas por aquí, alguno se iba a ofender. Jeje, si es que tengo más mala leche... Y que conste que me quedé con ganas de enviarla.
lunes, 11 de diciembre de 2006
jueves, 30 de noviembre de 2006
Un nuevo comienzo
Hoy es el primer día del resto de mi vida. Voy a tomar las riendas de mis actos. Voy a volver a leer, a disfrutar de la compañía de mi gente, a deshacerme de mi ordenador (tan sólo actualizaré este blog y veré mi correo desde el trabajo). Voy a poder ir de nuevo por cualquier sitio con la cabeza bien alta y sin tener nada de lo que avergonzarme. Quiero que todos aquellos que me conozcan puedan decir con orgullo que me conocen.
Y para empezar, esta mañana he comenzado a leer por tercera vez la Odisea de Homero. Las otras dos veces abandoné. Esta vez no lo haré:
"Cuando apareció la hija de la mañana, la Aurora de rosáceos dedos, el caro hijo de Odiseo se levantó de la cama, vistióse, colgó del hombro la aguda espada, ató a sus nítidos pies hermosas sandalias y, semejante por su aspecto a una deidad, salió del cuarto."
Y para empezar, esta mañana he comenzado a leer por tercera vez la Odisea de Homero. Las otras dos veces abandoné. Esta vez no lo haré:
"Cuando apareció la hija de la mañana, la Aurora de rosáceos dedos, el caro hijo de Odiseo se levantó de la cama, vistióse, colgó del hombro la aguda espada, ató a sus nítidos pies hermosas sandalias y, semejante por su aspecto a una deidad, salió del cuarto."
miércoles, 29 de noviembre de 2006
Me llamo Earl
Hola, Earl, yo me llamo Gonzalo. ¿Sabes Earl? Me has parecido un soplo de aire fresco en medio de tanta podredumbre como nos rodea hoy día. Me has hecho pensar, tío, porque además te he conocido en una época muy jodida para mí y, lamentablemente, también para los que me rodean. Como decía Bruce Willis en Pulp Fiction (creo que era él, si no, corrígeme): "Estoy a mil putas millas de estar bien". Tú sabes bien de lo que te hablo, Earl. Y por eso me has ayudado tanto. Yo también quiero descubrir el karma, tío. Quiero intentar remendar todas mis malas acciones, paliar de algún modo el daño que he hecho a los que me rodean. Quiero recuperar mi vida tal y como un día la concebí. Porque nos estamos haciendo mayores y el tiempo pasado no vuelve. La única huída es hacia adelante. Y hay que ser muy valiente para hacer lo que tú has hecho. Quiero ser como tú, Earl. Quiero ser distinto a como soy. Quiero ser un buen tipo.
martes, 28 de noviembre de 2006
jueves, 23 de noviembre de 2006
Bombons
Trabajo en Madrid, en una empresa alemana, muy maja, buena gente y demás. Pero llevo aquí ya cuatro años y sigo viendo a algunos madrileños muy madrileños (o, como ellos dicen, españoles, los de provincias somos sólo parte del atrezzo). No hace mucho tiempo, unos consultores catalanes, que trabajan con nosotros, tuvieron el detalle de regalarnos a cada uno una caja de bombones. Vaya por delante que eran los mejores bombones que he probado en mi vida. Pero, ay, cuando alguien se fijó en que los bombones eran catalanes, de una conocida casa barcelonesa. Pues yo me sentí, más que ofendido, profundamente triste. Y escribí el siguiente correo a todos los trabajadores de la central, a mis compañeros:
Bombons
(1) Internet me fascina cada vez más. Me fascina del mismo modo que las carreras de camiones sobre barro o las bodas en una piscina llena de tiburones de esos que no muerden. Si en Google tecleas “bombones” y le das a buscar, hay que ir hasta la 4ª opción para encontrar algo relacionado con el chocolate más allá de puras metáforas de dudoso gusto. Haced la prueba.
(2) Érase una vez un chico que se encontraba comiendo una deliciosa caja de bombones. Un maravilloso surtido, a cada cual mejor. Hasta que llegó a uno con un profundo sabor a canela. Al instante se le fue la mente a la terraza de un viejo café en un viejo puerto de una perdida isla del Egeo. Allí, al aroma de los bollos con canela, la chica más simpática del mundo hablaba de lo mal que le caían los turcos y de lo terribles que eran los albaneses. Aquel chico, cuya mejor amiga en aquellos momentos (probablemente la única persona de la que podía hablar como “mi familia”) era una preciosa albanesa de ojos negros como cuevas, le dijo: “para mí, todos sois extranjeros. Y para todos vosotros, el extranjero soy yo. En el fondo, somos iguales. En este mundo, la única diferencia es la que hay entre gente buena y gente mala”. Y le dio otro mordisco al Baklava…
(3) Pilar, ¿hay forma de hacer llegar al proveedor de café uno solo de los bombones que nos han regalado Xavi y Pedro? Que lo pruebe y que después le pegue un trago a su café. Pago yo los portes.
“¿Fronteras? Yo nunca he visto ninguna, pero he oído que existen en las mentes de algunas personas”
Thor Heyerdahl
Y me quedé tan ancho. En estos últimos días se ha suscitado algún que otro comentario que me trajo a la memoria esto que pongo hoy aquí. Me apetecía compartirlo.
(1) Internet me fascina cada vez más. Me fascina del mismo modo que las carreras de camiones sobre barro o las bodas en una piscina llena de tiburones de esos que no muerden. Si en Google tecleas “bombones” y le das a buscar, hay que ir hasta la 4ª opción para encontrar algo relacionado con el chocolate más allá de puras metáforas de dudoso gusto. Haced la prueba.
(2) Érase una vez un chico que se encontraba comiendo una deliciosa caja de bombones. Un maravilloso surtido, a cada cual mejor. Hasta que llegó a uno con un profundo sabor a canela. Al instante se le fue la mente a la terraza de un viejo café en un viejo puerto de una perdida isla del Egeo. Allí, al aroma de los bollos con canela, la chica más simpática del mundo hablaba de lo mal que le caían los turcos y de lo terribles que eran los albaneses. Aquel chico, cuya mejor amiga en aquellos momentos (probablemente la única persona de la que podía hablar como “mi familia”) era una preciosa albanesa de ojos negros como cuevas, le dijo: “para mí, todos sois extranjeros. Y para todos vosotros, el extranjero soy yo. En el fondo, somos iguales. En este mundo, la única diferencia es la que hay entre gente buena y gente mala”. Y le dio otro mordisco al Baklava…
(3) Pilar, ¿hay forma de hacer llegar al proveedor de café uno solo de los bombones que nos han regalado Xavi y Pedro? Que lo pruebe y que después le pegue un trago a su café. Pago yo los portes.
“¿Fronteras? Yo nunca he visto ninguna, pero he oído que existen en las mentes de algunas personas”
Thor Heyerdahl
Y me quedé tan ancho. En estos últimos días se ha suscitado algún que otro comentario que me trajo a la memoria esto que pongo hoy aquí. Me apetecía compartirlo.
jueves, 16 de noviembre de 2006
Parte de la DGT
El País, 16-11-2006
Las lluvias provocan más de 150 kilómetros de atascos en las carreteras de Madrid
¡¡¡No jodas!!!
(La noticia sería lo contrario, sinceramente)
Las lluvias provocan más de 150 kilómetros de atascos en las carreteras de Madrid
¡¡¡No jodas!!!
(La noticia sería lo contrario, sinceramente)
Oda al amor perdido
No te largaste con brío,
ni siquiera dijiste adiós.
Sólo dejaste vacío
donde antes éramos dos.
Busqué con quién ocuparlo,
recobrar el sabor en mi boca,
pero me convertí en mal bardo
que continuamente se equivoca.
Amarillo, blanco, morado,
rojo, verde, azul y rosa…
Ningún otro ha igualado
el dulzor de tu piel sabrosa.
Ayer, tras un nuevo fracaso,
vino tu recuerdo a mí,
torturándome sin fin
y busqué refugio en un vaso.
Y aquí estoy, totalmente borracho,
al borde de este acantilado.
Al caer, no mayor que un dado
será de mi cuerpo el mayor cacho.
Y me lanzo, gritando en bella estampa:
¿Dónde estás, oh, yogur de naranja…?
ni siquiera dijiste adiós.
Sólo dejaste vacío
donde antes éramos dos.
Busqué con quién ocuparlo,
recobrar el sabor en mi boca,
pero me convertí en mal bardo
que continuamente se equivoca.
Amarillo, blanco, morado,
rojo, verde, azul y rosa…
Ningún otro ha igualado
el dulzor de tu piel sabrosa.
Ayer, tras un nuevo fracaso,
vino tu recuerdo a mí,
torturándome sin fin
y busqué refugio en un vaso.
Y aquí estoy, totalmente borracho,
al borde de este acantilado.
Al caer, no mayor que un dado
será de mi cuerpo el mayor cacho.
Y me lanzo, gritando en bella estampa:
¿Dónde estás, oh, yogur de naranja…?
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