La música clásica
Dentro de 400 años debería seguir recordándose a gente como los aquí presentes... Una maravilla:
camino de la fosa de Las Marianas
Dentro de 400 años debería seguir recordándose a gente como los aquí presentes... Una maravilla:
Pues se acaba el día del Fin del Mundo y como que no pasa nada, salvo que Manolita la de mi pueblo se ha roto la cadera al tropezar a la puerta de la iglesia. De todos modos, aunque le tiene que haber dolido horrores, como signo de la llegada del Juicio Final es bastante flojo.
Yo, que de joven me leí íntegro el Apocalipsis según San Juan, en el fondo me siento un poco decepcionado. No hay trompetas en los cielos, el Cordero Místico no abre ningún sello y los monstruos de siete cabezas brillan por su ausencia. El Vaticano dirá que este Fin del Mundo no era suyo, que los mayas eran paganos, así que no aceptan ninguna responsabilidad, pero desde luego que apetece reclamar.
O quizás es que sí se ha celebrado el Juicio Final, lo han hecho a puerta cerrada y el Todopoderoso (o sea, Elvis) ha decidido que el castigo para la Humanidad es que sigamos por el camino por el que vamos. Qué cabrón...
He visto tantas películas que recuerdo perfectamente mi infancia en la granja familiar de Ohio, jugando al escondite con mi primo Eddy en medio de una gran plantación de maiz y con mi hermana mayor siendo cortejada por el capitán del equipo de football del instituto. Pero lo que más me gustaba era ir con mi padre al pueblo en la vieja camioneta junto a mi perro Barky y quedarnos embobados en el escaparate de la pastelería de la señora Mumford.
El sexo es como el surf: mola mucho, hasta que un día te pones a ello y te das cuenta no sólo de que cansa muchísimo, sino que además el Señor no te ha llamado por ese camino. Así que acabas en el sofá viéndolo por la tele y pensando de nuevo en lo que molaría hacer eso.
ELLA.- Cariño, ¿crees que este pantalón me hace gorda?
ÉL.- Quiero un abogado.
En las empresas españolas hay gerentes que llaman "potencial de futuro" a lo que los demás llamamos "tetas grandes".
Gracias a la maravillosa coyuntura económica mundial de la que disfrutamos, mañana tenemos una huelga general que servirá para lo mismo que todas las anteriores: más o menos para nada. Pero da pie a montones de conversaciones a cada cual más pintoresca.
En la oficina, a mi izquierda, tengo una delegada sindical de la UGT. A mi derecha, una tía de Burgos del PP. A estas horas de la mañana, ya no sé cuál de las dos ha podido decir más gilipolleces. Igual que obligan a salir a la calle a fumar para no joderme pasivamente los pulmones (porque para fumarse una cajetilla al día sí que se ponen de acuerdo), para no joderme pasivamente el poco cerebro que me queda deberían obligarlas a dar sus discursos también al aire libre... a ser posible en mitad de los Monegros.
Hoy me han hecho el reconocimiento médico en el trabajo. Muy bien. Aunque los resultados no son aún definitivos, todo apunta a Homo Sapiens.