
lunes, 30 de julio de 2007
Esos cafeses de los lunes
No tengo ni idea de a qué sabe el aceite usado del motor de un tractor pakistaní. Pero gracias al café de la máquina de mi oficina me puedo hacer una idea.
martes, 24 de julio de 2007
Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David
Dicen que al que madruga, Dios le ayuda. No me extraña, es un invento del demonio...
martes, 17 de julio de 2007
Repartiendo
Si es que hoy tengo para todos...
En mi oficina, durante Julio y Agosto, entramos a las 8 de la mañana. De las 10 personas de mi departamento, sólo estábamos 2 a esa hora. Y así un día tras otro. Cuando en septiembre se vuelve al horario normal, de entrada a las 9, el porcentaje sigue siendo el mismo, poco más o menos. Sólo dos personas de todas ellas viven más lejos que yo.
Conclusión: debo ser gilipollas.
En mi oficina, durante Julio y Agosto, entramos a las 8 de la mañana. De las 10 personas de mi departamento, sólo estábamos 2 a esa hora. Y así un día tras otro. Cuando en septiembre se vuelve al horario normal, de entrada a las 9, el porcentaje sigue siendo el mismo, poco más o menos. Sólo dos personas de todas ellas viven más lejos que yo.
Conclusión: debo ser gilipollas.
Maniqueísmo
La población mundial se divide en dos grandes grupos: los que tienen un mínimo de vergüenza y los que desayunan ajos masticados y creen que el dentífrico es una crema antiarrugas. De estos últimos, siempre hay uno que se sienta junto a ti en el transporte público.
viernes, 29 de junio de 2007
Plettenberg Bay (Sudáfrica)
Es un caluroso día de primavera austral. La noche cae y la arena me acaricia tibia los pies. Estoy allí, junto a mi hermano, observando cómo el sol entorna los ojos sobre el mar mientras nos tomamos unas latas. Hanno y los demás están detrás nuestro, en el puesto de los vigilantes, poniendo algo de música y sacando más bebida, y otro grupo juega al rugby sobre la playa. Las olas parecen ahora bailar ante nosotros, como mofándose de la batalla ganada un rato antes, cuando intentamos surfearlas durante más de una hora, con más o menos éxito, hasta que una de ellas nos puso en nuestro sitio. Aún me duele la herida de la pierna, sin saber que la marca seguirá ahí 8 años más tarde, para poder cerciorarse de que este día no es soñado. Nunca había estado tan cerca de un tiburón, ni de una mamba, ni de un babuino, ni tan lejos de casa…y todo eso se traduce ahora en una concentración de endorfinas que me hace sentir vivo, pletórico.
Recuerdo que pensé: “A partir de ahora, las cosas pueden ser distintas, pero no mejores que esto”. Fue un punto de inflexión. Y el tiempo ha venido a confirmarlo.
Recuerdo que pensé: “A partir de ahora, las cosas pueden ser distintas, pero no mejores que esto”. Fue un punto de inflexión. Y el tiempo ha venido a confirmarlo.
martes, 26 de junio de 2007
La Selectividad
Todos los años, después de la selectividad, sale en todos los periódicos de este país el alumno con la mayor nota en el examen de la provincia de turno. Todos los años es (da igual que sea chico o chica) una persona aparentemente normal, muy sonriente y de un colegio no público. Y siempre, siempre, aparece en titulares la siguiente frase: “La clave es trabajo, constancia y organización”. Es como ver a Miss Mundo diciendo “Quiero la paz en el mundo”.
¿Alguno de estos cerebros ha llegado a hallar la cura contra el cáncer? ¿Alguno sigue la labor de Teresa de Calcuta? ¿Alguno va a pacificar Oriente Medio? ¿Alguno sacará de la pobreza a 5.000 millones de personas? Pues no. Llegarán a ganar una pasta como dentistas, notarios o corredores de bolsa, pero nada más. Así que no necesitamos que año tras año nos enseñen cómo hay que hacer las cosas. Gracias.
¿Alguno de estos cerebros ha llegado a hallar la cura contra el cáncer? ¿Alguno sigue la labor de Teresa de Calcuta? ¿Alguno va a pacificar Oriente Medio? ¿Alguno sacará de la pobreza a 5.000 millones de personas? Pues no. Llegarán a ganar una pasta como dentistas, notarios o corredores de bolsa, pero nada más. Así que no necesitamos que año tras año nos enseñen cómo hay que hacer las cosas. Gracias.
Blade Runner
Hoy se cumplen 25 años del estreno de Blade Runner. Esta noche pensaba acostarme pronto, pero creo que tengo una cita con el DVD.
lunes, 18 de junio de 2007
Veo muertos... o casi
Son las 6:20 de la mañana. Me levanto con el piloto automático puesto y me meto en la ducha. Hace cuatro días que no tengo noticias de la Autoestopista del Embozo, pero tampoco me preocupa una nueva aparición en mi lecho, ya que, amén de lo excitante de la escena, podría ayudarla diciéndole que me molesta con mi sábana porque en realidad ella está frustrada y que el problema reside en su sábana interior. De ese modo, ella se analizaría, comprendería y actuaría en consecuencia para llegar a un estado interior de amor, con erótico resultado.
Sin embargo, abro el grifo y me dispongo a escaldar my aterciopelada epidermis. Pero de repente, a media ducha, se apaga la luz. Un escalofrío me recorre la columna y me detengo, inmóvil, a la espera de alguna extraña presencia. Es en ese instante cuando noto cómo una mano húmeda se posa en mi hombro y empieza a acariciarme el pecho, sube poco a poco al cuello, pero cuando pienso que va a apretarme la tráquea, vuelve a bajar poco a poco, sin dejar un centímetro de piel sin impregnar de una materia viscosa (restos de ectoplasma, sin duda). Cuando empieza a bajar sensualmente hacia mi abdomen, se produce un rápido flash en la luz. En esas 3 décimas de segundo, en vez de encontrarme a la Autoestopista del Embozo frente a mi, acariciándome lascivamente, me doy cuenta de que es mi propia mano untándome de jabón... ¡Porras!... A oscuras, y malamente, consigo terminar, secarme y salir de la bañera, acción en la cual casi me como la esquina del lavabo, mayormente por no ver ni torta.
La aparición también había apagado la luz del resto de la casa, hasta que tuvo a bien restablecerla 5 minutillos más tarde. Pero lo que todo el mundo vería como un simple apagón de Iberdrola, yo sé que no es así. El despertador, otrora puntual reloj, tiene ahora un contador intermitente: 00:03. Sin duda, un cronómetro que cuenta el tiempo que transcurrirá hasta la revelación final del oscuro mensaje del Más Allá.
Sin embargo, abro el grifo y me dispongo a escaldar my aterciopelada epidermis. Pero de repente, a media ducha, se apaga la luz. Un escalofrío me recorre la columna y me detengo, inmóvil, a la espera de alguna extraña presencia. Es en ese instante cuando noto cómo una mano húmeda se posa en mi hombro y empieza a acariciarme el pecho, sube poco a poco al cuello, pero cuando pienso que va a apretarme la tráquea, vuelve a bajar poco a poco, sin dejar un centímetro de piel sin impregnar de una materia viscosa (restos de ectoplasma, sin duda). Cuando empieza a bajar sensualmente hacia mi abdomen, se produce un rápido flash en la luz. En esas 3 décimas de segundo, en vez de encontrarme a la Autoestopista del Embozo frente a mi, acariciándome lascivamente, me doy cuenta de que es mi propia mano untándome de jabón... ¡Porras!... A oscuras, y malamente, consigo terminar, secarme y salir de la bañera, acción en la cual casi me como la esquina del lavabo, mayormente por no ver ni torta.
La aparición también había apagado la luz del resto de la casa, hasta que tuvo a bien restablecerla 5 minutillos más tarde. Pero lo que todo el mundo vería como un simple apagón de Iberdrola, yo sé que no es así. El despertador, otrora puntual reloj, tiene ahora un contador intermitente: 00:03. Sin duda, un cronómetro que cuenta el tiempo que transcurrirá hasta la revelación final del oscuro mensaje del Más Allá.
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